Cuando el árbitro señaló el inicio del partido de octavos de final entre Argentina y Egipto en el Atlanta Stadium, pocos imaginaban que el encuentro se convertiría en una de las mayores hazañas del fútbol mundial. Ante una audiencia de 68 239 espectadores, la Albiceleste cayó 0‑1 en los primeros 15 minutos, pero una serie de goles en los últimos 20 minutos reescribió la historia y devolvió a Lionel Messi al centro de los reflectores.
Un comienzo desfavorable para Argentina
Egipto abrió el marcador a los 15 minutos con un gol de Yasser Ibrahim, quien aprovechó un deslizamiento de la defensa argentina para colocar el balón detrás del arquero. La ventaja se amplió a los 67 minutos cuando Mostafa Zico anotó tras una jugada de contraataque, dejando el marcador 0‑2 y poniendo en duda la continuidad del sueño argentino.
El entrenador Lionel Scaloni realizó varios cambios tácticos, introduciendo a Cristian Romero y Julián Álvarez en busca de mayor solidez defensiva y velocidad en el ataque. Sin embargo, el tiempo corría en contra de la selección sudamericana, que necesitaba al menos dos goles para mantenerse en la competición.
El penalti fallado y la respuesta de Messi
En el minuto 79, Argentina obtuvo un penalti tras una mano de un defensor egipcio dentro del área. La responsabilidad recayó en Messi, quien había fallado una vez más en un momento decisivo de su carrera. El argentino disparó con potencia, pero el arquero egipcio, Ahmed El-Shenawy, se lanzó y detuvo el tiro, manteniendo el 0‑2.
Lejos de desanimarse, Messi mostró la resiliencia que lo ha caracterizado durante más de una década. Cuatro minutos después, Cristian Romero recuperó el balón en una jugada de balón parado y lo centró para que Messi, con la cabeza, empujara el balón al fondo de la red. El 79‑minuto quedó 1‑2, y la atmósfera en el estadio cambió de tensión a euforia contenida.
La avalancha de goles en los últimos minutos
El impulso de Messi no se detuvo allí. A los 83 minutos, el lateral izquierdo Gonzalo Montiel lanzó un pase filtrado que encontró a Messi en la banda derecha. El capitán, con una finta característica, dejó atrás a su marcador y disparó bajo el travesaño, igualando el marcador 2‑2.{p>
Con el tiempo reglamentario agotado : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : {{}{} }
En el tiempo de descuento, Lautaro Martínez, que había ingresado como sustituto, recibió un pase de Ángel Di María y, tras una jugada de presión alta, empujó el balón al fondo de la red, sellando el 3‑2 final. La remontada de diez minutos dejó a los fanáticos argentinos extasiados y a los egipcios desconcertados.
Reacción de los protagonistas y la prensa internacional
Tras el pitido final, Messi, visiblemente emocionado, declaró: “Cuando el penalti se me escapó, pensé que había fallado una vez más. Pero el fútbol es un juego de segundos; mi equipo me dio la oportunidad y la tomé”. El propio Scaloni elogió la “mentalidad de nunca rendirse”" de sus jugadores, resaltando la importancia de la experiencia de Messi en momentos críticos.
Los medios internacionales describieron el encuentro como “una de las mayores remontadas de la historia de los octavos de final”. La BBC resaltó la capacidad de Argentina para “cambiar el guion en apenas 20 minutos”, mientras que el diario argentino *Clarín* lo tituló “El regreso del mago”.
Implicaciones para el camino de Argentina en el torneo
Con la victoria, Argentina avanza a cuartos de final donde se enfrentará a los vencedores de la partida entre Suiza y Colombia. Analistas de táctica señalan que la defensa argentina mostró vulnerabilidades que deberán corregirse, especialmente en los balones aéreos donde Egipto capitalizó.
Sin embargo, la capacidad de respuesta ofensiva, liderada por Messi, sugiere que la Albiceleste posee la resiliencia necesaria para enfrentar a cualquier rival. La presión sobre Messi disminuye ligeramente, pero su papel como motor creativo sigue siendo{ crucial.