El cruce entre Turquía y Paraguay en la fase de grupos de la Copa del Mundo 2026 quedó marcado no solo por el marcador, sino por una sanción histórica: Miguel Almirón fue expulsado por cubrirse la boca, la primera vez que la regla introducida para controlar la respiración y la hidratación se aplicaba en un partido oficial.
Una regla nacida de la ciencia del deporte
Tras la polémica de los partidos de la Eurocopa 2024, donde varios jugadores fueron amonestados por usar mascarillas de tela para protegerse del polvo, la FIFA aprobó en 2025 una normativa que obliga a los futbolistas a mantener la boca descubierta mientras el árbitro está activo. La medida, respaldada por estudios de la Universidad de Zurich, busca evitar la retención de CO₂ y garantizar que los jugadores reciban la hidratación adecuada en los descansos.
El reglamento establece que cualquier gesto que oculte la boca, ya sea con la mano, la ropa o un dispositivo, será sancionado con tarjeta amarilla y, si se repite, con expulsión directa. La normativa entró en vigor el 1 de junio de 2026, justo a tiempo para el torneo norteamericano.
El incidente que encendió el Grupo D
En el minuto 27 del encuentro, Almirón, que había tomado la posta como capitán en ausencia de Gustavo Gómez, se detuvo para beber agua durante una pausa momentánea del juego. Al levantar la mano para taparse la boca, el árbitro assistant, Luis Hernández de España, señaló la infracción y mostró una tarjeta amarilla. Tras una segunda infracción en el minuto 55, el árbitro principal, el inglés Michael Oliver, sacó la tarjeta roja, dejando a Paraguay con diez hombres.
La expulsión no sólo sorprendió a los espectadores, sino que también provocó la anulación de un gol de Paraguay en el minuto 48, ya que la jugada se originó después de la primera amonestación. Turquía se impuso 2‑1, pero el resultado quedó ensombrecido por la controversia.
Repercusiones inmediatas para los equipos
Paraguay, que había llegado al torneo como favorito del Grupo D, perdió valiosos puntos y vio mermada su moral. El capitán interino, Gianluca Prestianni, declaró después del partido: “Fue un error tonto, pero la regla está ahí y debemos respetarla”. Por su parte, Turquía aprovechó la ventaja numérica y mantuvo la posesión, consolidando su victoria.
El impacto se sintió más allá del marcador. Australia, que depende de los resultados del Grupo D para avanzar, vio sus posibilidades de clasificación reducidas drásticamente. Un análisis de la FIFA mostró que, con Paraguay a diez, la probabilidad de que Australia se clasifique pasa del 42 % al 27 %.
Reacciones de la comunidad futbolística
El árbitro asistente Hernández explicó que la señal era clara: “Cuando vi a Almirón cubrirse la boca, supe que debía actuar. La regla es nueva, pero su propósito es proteger la salud de los jugadores”. Por otro lado, el entrenador paraguayo Ramón Díaz criticó la aplicación “excesivamente estricta” y pidió una revisión de la normativa antes del próximo partido.
En la prensa internacional, el diario británico *The Guardian* describió la sanción como “un momento definitorio para la era de la ciencia del deporte en el fútbol”, mientras que en Paraguay, la opinión pública está dividida entre la defensa del jugador y la condena por “pérdida de concentración”.
¿Qué significa esto para la regla y su futuro?
La FIFA ha anunciado que evaluará la normativa después del torneo, recogiendo datos de rendimiento y salud de los jugadores. Un comité de expertos, liderado por la ex jugadora y médica del deporte Marta Belen, presentará un informe a finales de 2026. La hipótesis central es que la regla reduce la incidencia de deshidratación grave, aunque algunos críticos argumentan que penaliza gestos inocentes.
Si la FIFA decide mantener la regla, los entrenadores deberán incorporar entrenamientos específicos para evitar cubrirse la boca, mientras que los fabricantes de equipamiento podrían lanzar camisetas con paneles ventilados que faciliten la respiración sin infringir la normativa.
El panorama de la Copa del Mundo después de la expulsión
Con Paraguay luchando por recuperarse, Turquía se consolida como uno de los candidatos a los octavos de final del Grupo D. Australia, por su parte, debe ganar su próximo partido contra Irlanda y esperar un resultado favorable contra Brasil para seguir viva.
El desenlace del Grupo D será decisivo para definir si la regla anti‑cubrimiento se percibe como un elemento de justicia deportiva o como una trampa táctica que cambia el equilibrio de poder en los partidos de alto nivel.